
En el edificio donde pernocto, todos los trabajadores de servicio son colombianos, también la señora que limpia el apartamento. A todos les he preguntado sobre el nuevo presidente y me han respondido: “Siempre ha sido el abogado de los narcos. Además, es ciudadano norteamericano y siempre ha vivido en la Florida. No tiene nada que ver con Colombia. Por eso no votamos. No somos imbéciles”. “¿Y el otro? Ese viene de la guerrilla, mucha espuma y poco chocolate. No hubo opción”.