
Las ilusiones sobre la paz en el golfo Pérsico han vuelto a alejarse con la decisión de Irán de cerrar el estrecho de Ormuz por los bombardeos de Israel al Líbano en violación del acuerdo de paz en la región suscrito con Estados Unidos. El cese de los ataques de Israel contra el Líbano era una de las condiciones del Gobierno islámico para normalizar el tránsito por la vía marítima. Pero en cuestión de horas las tensiones han asomado por los ataques que los iraníes atribuyen al Ejército israelí en el sur del Líbano. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, más abanderado de la guerra que de la paz en la región, ha vuelto a ridiculizar al presidente Donald Trump al no cumplir, como se temía, las condiciones del acuerdo sobre el alto el fuego. De antemano se sabía que entre la guerrilla libanesa y el Gobierno de Israel no existe la menor confianza. Si bien se registraron avances que apuntaban a una normalización de las relaciones, como la libertad de tráfico por el estrecho de Ormuz, el panorama ha vuelto a descomponerse. El gobernante estadounidense está más obligado que nadie a velar por el respeto al acuerdo de paz en la región.