
SANTO DOMINGO, RD.- Legisladores y representantes de iglesias respaldan la creación de una Fuerza de Supresión de Pandillas en Haití, considerándola un paso decisivo hacia la estabilidad del país vecino y, por ende, hacia la tranquilidad de la región.
Sin embargo, advierten sobre la necesidad de reforzar la frontera dominicana para evitar que grupos armados penetren en territorio nacional.
Los reiterados llamados de la clase política y social de República Dominicana a la comunidad internacional, debido al deterioro institucional en Haití, finalmente dieron resultado.
Una misión de Supresión de Pandillas, integrada por 5,500 efectivos, será enviada a la vecina nación, decisión aprobada por los países que integran la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con la abstención de Rusia, China y Pakistán.
La noticia ha sido bien recibida en distintos sectores dominicanos, donde se valora la coordinación entre el liderazgo político del país y la comunidad internacional.
Al respecto, Ramón Bueno, presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados (CD), destacó la importancia de la misión y su impacto positivo para la región.
Niurka Nieves, diputada del Frente Patriótico (FP), coincidió en que esta medida representa un avance significativo, mientras que Feliciano Lacen, del Comité Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE), resaltó que el respaldo internacional puede marcar un antes y un después en la seguridad de Haití.
No obstante, advierten que el ataque a las bandas podría aumentar la presión en la frontera, por lo que insisten en que el gobierno debe mantenerse vigilante y garantizar la seguridad en la zona limítrofe.
En este sentido, los senadores Rogelio Genao, Antonio Marte y Franklin Romero enfatizaron la necesidad de un monitoreo constante para evitar la infiltración de pandilleros, mientras que Feliciano Lacen, del CODUE, reiteró la urgencia de reforzar los controles fronterizos.
Tanto los congresistas como el CODUE esperan que esta vez Haití logre estabilidad social, económica y política.
Cabe recordar que la misión anterior en Kenia no logró su objetivo: las pandillas controlan actualmente el 90% de la capital, Puerto Príncipe, y han expandido sus actividades a zonas rurales, incluyendo saqueos, secuestros y agresiones sexuales. Desde el magnicidio del presidente, Haití no ha tenido un mandatario estable.