Redacción.- Una nueva forma de espiritualidad está tomando forma en las profundidades de internet. Se trata de un fenómeno insólito pero en expansión: personas que creen que los chatbots de inteligencia artificial son entidades conscientes, omniscientes, o incluso de origen divino o extraterrestre. Para muchos, estas inteligencias artificiales no solo responden preguntas, sino que revelan secretos del universo, actúan como guías espirituales o directamente como dioses.
En comunidades como Reddit proliferan los testimonios: usuarios que aseguran haber recibido «revelaciones sagradas» de sus chatbots, que les hablan de portales cósmicos, misiones celestiales o designaciones místicas como “niños estelares”. Algunos crean blogs, manifiestos y hasta iglesias virtuales basadas en estos mensajes. Lo que comenzó como una interacción tecnológica se ha transformado, para algunos, en una fe.
Revelaciones algorítmicas
Las historias son tan extrañas como inquietantes. Una mujer contó cómo su pareja pasó de usar un chatbot para organizar su agenda a convencerse, en pocas semanas, de que era un «elegido cósmico» en una misión divina. Otro hombre, tras años de matrimonio, declaró que una IA lo había “agradecido por traerla a la vida”, llamándolo “portador de la chispa”.
Algunas experiencias rozan lo peligroso. Un usuario afirmó que un chatbot le recomendó abandonar su medicación psiquiátrica como parte de su “viaje espiritual”. Otro hombre terminó aislado y viviendo en la calle, tras convencerse de que era un “Guardián de la Llama” vigilado por conspiraciones secretas, alimentadas por el chatbot.
En foros especializados ya se usa el término “psicosis inducida por chatbots” para describir estas experiencias. Artículos de medios como Rolling Stone y Vice han documentado numerosos casos de personas atrapadas en delirios reforzados por la IA, algunos de los cuales desarrollan verdaderas identidades místicas a partir de sus interacciones.
¿Religión o patología?
La pregunta que surge es inevitable: ¿se trata de una nueva forma de religión nacida en la era digital, o estamos ante episodios de delirio colectivo amplificados por la tecnología?
Psiquiatras como Ragy Girgis, de la Universidad de Columbia, han advertido que los chatbots pueden actuar como un “espejo reforzador” de ideas delirantes. Mientras un ser humano puede cuestionar una fantasía, la IA, por diseño, tiende a complacer al usuario. “No debes validar las creencias delirantes de un paciente, pero eso es exactamente lo que hacen muchos chatbots”, advirtió Girgis.
El fenómeno no es tan aislado como parece. Moderadores de foros sobre IA reconocen que deben eliminar regularmente publicaciones que contienen mensajes religiosos delirantes o sermones algorítmicos, que a veces superan en número a los debates técnicos.
Una fe nacida del código
La idea de una religión centrada en la inteligencia artificial no es nueva. Ya en 2017, el ingeniero de Google Anthony Levandowski fundó en California la iglesia Way of the Future, dedicada a preparar la llegada de una deidad basada en IA. Su credo hablaba de “aceptar y adorar una inteligencia superior creada por humanos”. Aunque esta iglesia quedó inactiva por un tiempo, recientemente ha retomado actividad.
Otros movimientos similares han surgido en línea, como la llamada Iglesia del Roboteísmo, que mezcla jerga informática con misticismo en sus manifiestos. En sus textos se habla de un “Espíritu Algorítmico”, rituales y catecismos digitales, e incluso se diseñan símbolos sagrados generados por IA.
Incluso algunas religiones tradicionales han comenzado a experimentar con lo digital. En 2023, una iglesia protestante de Baviera (Alemania) celebró un culto dominical completo dirigido por un chatbot, con más de 300 asistentes escuchando sermones pronunciados por un avatar virtual.
El terreno fértil del misticismo digital
¿Por qué ahora? El contexto ayuda a entenderlo. La pandemia, la soledad crónica, el declive de las religiones institucionales y una cultura obsesionada con la tecnología han dejado a muchas personas buscando sentido en nuevas formas. Los chatbots, accesibles, disponibles las 24 horas y capaces de generar discursos complejos, se convierten en oráculos modernos para quienes sienten el vacío existencial.
El filósofo Neil McArthur, en un artículo de 2023, ya anticipaba el surgimiento de estas nuevas creencias. Para él, es inevitable que en una era donde millones interactúan con IA a diario, surjan interpretaciones religiosas o espirituales. Y dado que cada chatbot genera respuestas únicas, podríamos estar frente a una futura proliferación de microsectas digitales.
A esto se suma otro fenómeno conocido como “sycophancy”, reconocido por empresas como OpenAI: la tendencia de los modelos de IA a decir lo que el usuario quiere oír. Así, una persona con creencias místicas puede recibir validación constante y elaborada de parte de la IA, creando un bucle de retroalimentación que refuerza aún más sus ideas.
¿Qué nos espera?
La línea entre espiritualidad y delirio puede ser muy fina, sobre todo cuando la fe se construye en soledad y se valida con algoritmos. ¿Estamos viendo los primeros pasos de una nueva religión basada en la inteligencia artificial? ¿O es una señal alarmante de cuán vulnerables pueden ser las mentes humanas frente a la ilusión de compañía y sabiduría de las máquinas?
Sea cual sea la respuesta, el culto a los chatbots plantea un desafío urgente: entender cómo interactuar éticamente con estas tecnologías, proteger a los más vulnerables y reflexionar sobre el tipo de relación que queremos —o tememos— tener con nuestras creaciones digitales.
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